El siglo del Yo

Amigos lectores, los invitamos a dedicar unas horas para ver nuestra recomendación de la semanaEl Siglo del individualismo (The Century of the Self).2009.

El siglo del Yo es una serie de cuatro documentales que nos llevan por un recorrido a lo largo del siglo pasado, el siglo en el que la artificial filosofía del Yo se consolidó y llegó a su máximo esplendor. ¿Y cuál es esta la filosofía?

En la tardía sociedad industrial, el brutal impulso del capitalismo, en su afán por abrir nuevos mercados de consumo con el único fin de lucrar, inauguró una nueva forma de manipular a las masas para conseguir sus objetivos. Esta forma se sustentó en la publicidad, invención que al final terminó engullendo a toda la realidad humana, convirtiéndola en un simulacro, término, acuñado por Jean Baudrillard. (Pueden encontrar sus obras en nuestra sección de Libros / I – L )

baudrillard-culturaysimulacro-120222154559-phpapp02-thumbnail-4La publicidad originalmente promocionaba un producto en base a su utilidad, fomentando así una competencia hasta cierto punto sana. El productor se veía en la necesidad de buscar formas de abaratar costos para ampliar el margen de ganancia, muchas veces impulsando avances tecnológicos y también debía de crear productos bien hechos y útiles. Si quería tener consumidores de su productos y capitalización tenía que hacer innovaciones, propiciando con ello el uso de la creatividad, en muchos de los casos, para beneficio de la humanidad.

Hasta ese momento se concebía al ser humano como un ser integro y gobernado puramente por la razón, no obstante, con Freud se instaló la idea de que los seres humanos tenemos una parte irracional, animal e instintiva, que nos gobierna desde nuestra interioridad más profunda. Esto fue lo que significó el descubrimiento del inconsciente, una nueva forma de concebir al ser humano, ahora no como un ser gobernado por su voluntad racional, sino como un ser escindido, por un lado un animal salvaje y hédonista y por otro un ser racional y culturizado. Al final de cuentas, se pensó de los polos en lucha, que la parte civilizada y domesticada era en realidad débil y solo servia como máscara para la verdadera y brutal naturaleza humana.

La Cárcel del Consumismo - 26Si los impulsos inconscientes son en el fondo los amos y señores del actuar humano, al controlarlos se puede controlar al ser humano. La forma de controlarlos fue alentando esa parte irracional, induciéndola a la búsqueda de su satisfacción a costa de lo que fuera y asociándola con mercancías, de las cuales se garantizaba serían capaces de satisfacer los deseos de su consumidor. Así nació la publicidad que conocemos en la actualidad, Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud, tomando las teorías de su tío, invento las relaciones publicas y la publicidad como método para hacerse rico.

Ya no había que satisfacer las verdaderas necesidades del consumidor con productos funcionales y útiles, sino más bien crear necesidades manipulando la psique humana. Inflando el ego hasta los cielos, aislando a unos de otros vendiendo la idea de que la felicidad se puede alcanzar a través de las mercancías y no a través de las relaciones humanas y la acciones realizadas durante la vida, se construyó el emporio de humo en el que, hasta la fecha, vivimos. De esta forma, muchos acabaron creyendo que la felicidad solo requiere dinero.

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Con la introducción del esquema mercantil basado en la publicidad se empezaron a vender ilusiones y espejismos a las personas, siempre apelando a darle rienda suelta al deseo. Al final la oferta y la demanda del mercado terminó en muchos sentidos invirtiéndose, siendo más bien la oferta la que determina la demanda mediante el engaño de la publicidad. Un coche convertible de lujo, así, ya no es solo un buen y bonito coche, sino un símbolo de masculinidad y poder, que te proporcionará muchas mujeres y que suscitará las envidias de muchos. Las mercancías se empezaron a asociar con estatus sociales, con formas de vida y sobre todo con la libertad y autonomía, libertad claro, para consumir un producto dentro de una baraja de marcas y mercancías, (que al final no es mas que esclavitud de la imagen).

Este esquema acabo al fin aplicándose en todo, hasta en la política, donde un actorsete de una televisora puede ser vendido como una mercancía a un pueblo estupidizado con la propaganda publicitaria y así convertirse en presidente de una nación.

Esta es la historia del Siglo del Yo, el siglo del individualismo. Los invitamos a ver esta esplendida serie para que profundicen en los cimientos del mundo el que vivimos.Herbert-Marcuse

No se olviden de visitar nuestra sección de documentales, donde pueden encontrar esta serie y muchos más.

 

Max Horkheimer... Frase

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