Gracias al COPYRIGHT tu auto no es tuyo “solo pagas una licencia de uso”

En los próximos meses, la Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos resolverá si atiende o no a las presiones de la industria automotriz, que exige una mayor cobertura legal del software con el que se programan nuestros automóviles.

Imagen de www.cwu.edu
Imagen de http://www.cwu.edu

Sucumbir a las presiones significaría que, bajo el Acta de Derechos de Autor Digitales del Milenio (Digital Millenium Copyright Act), ley que regula el copyright a nivel federal y busca evitar la reproducción ilegal y la quiebra de las medidas de protección de películas, música, y libros, entre otros, Estados Unidos lucharía para impedirnos el acceso al software de nuestros coches.

Las consecuencias serían temibles,  puesto que  los fabricantes no solo estarían evitando modificaciones no autorizadas, sino también el llevar a cabo tareas tan cotidianas como diagnosticar averías y proceder a repararlas. “Cuando un compra un coche de los nuevos no paga por tenerlo, sino por una licencia para usarlo, toda vez que el software que integra el vehículo en cuestión sigue siendo propiedad del fabricante” argumenta el abogado de la General Motors, Harry Lightsey en declaraciones recogidas por Autoblog.

El argumento “de peso” de los fabricantes esta relacionado con dos factores importantes dentro de la industria automotriz: la eficiencia y la seguridad. La compañía John Deere asegura que tanto los sistemas de seguridad del automóvil, como la regulación de los componentes que aseguran los consumos y las emisiones, dependen de ese software, por lo que modificarlo podría alterar parámetros que afectarían la seguridad y la eficiencia.

LOGO-GMSi bien la oficina del COPYRIGHT podría atribuir una excepción a la DRM, que permitiría a los consumidores ‘liberar’ su coche para no tener que llevarlo necesariamente al servicio posventa de las grandes compañías y poder repararlo en talleres independientes, resolver en sentido contrario llevaría no solo a extremar las medidas de seguridad para impedir el acceso al software, sino también la persecución de aquellos que quiebren esas medidas, es decir a los mecánicos profesionales y a los pequeños talleres.

El tema no solo afecta a nuestros automóviles, sino a cualquier tipo de dispositivo con algún tipo de sistema operativo en el interior. El debate no es menor y tiene que ver con reconocer el derecho del propietario de un bien, sea un coche, una aplicación, o un teléfono móvil, a verlo, conocerlo y modificarlo.

En contra de los postulados de los fabricantes, organismos como la Electronic Frontier Foundation y la Free Software Foundation, han enviado sus propios comentarios a la oficina del Copyright, en los que argumentan que las restricciones digitales interfieren con la capacidad de disfrutar de las libertades, además de que han propuesto que la medida se puede llevar a cabo estableciendo un número aceptable de exenciones. Sin embargo, el poder del lobby de la industria del automóvil en los Estados Unidos, es amplio y significativo. Y si algo se tiene claro es que, de seguir adelante con estas medidas, la industria del automóvil nunca volvería a ser la misma.

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