Del Cuau, el Bronco y otras reflexiones

Las elecciones pasadas nos han dejado un panorama sobre el que es necesario reflexionar. Debemos recordar (como si pudiéramos olvidarlo) que la corrupción de la clase política y el modelo económico profundizan la crisis de este país con cada día de pasa; que la mayoría de la población no reacciona ante la barbarie o la injusticia y que estamos a merced del poder financiero global.

Visto así, el panorama parece desolador, que no hay esperanza y que estamos condenados a ver el país y el mundo desmoronarse irremediablemente y nosotros con él. Sin embargo, no creo que todo sea catastrófico. Existen muestran en Latinoamérica y en nuestro país de que transitar por un rumbo distinto es posible.

Los procesos latinoamericanos de transformación política y social nos inspiran a luchar y trabajar por algo distinto. Hemos crecido bajo la idea de “es México, no hay nada que hacer, todo esta perdido”, “así son las cosas y no van a cambiar”. Creo que a pesar de todo esto, las cosas si están cambiando. Treinta años de explotación neoliberal, 500 de dominación, cínicos fraudes electorales, pobreza profunda y desigualdad social están pasando la factura.

La gente esta cada vez más cansada y no somos bestias incapaces de tomar conciencia y actuar, es cierto que a la mayoría nos falta preparación e información real sobre el mundo como para poder darnos cuenta del lugar en el que estamos parados, pero el hambre y la indignación pueden llegar a ser suficiente escuela.

El proceso electoral pasado tuvo luces de un cierto cambio, tuvimos el debut de la figura de candidatos independientes, la participación de personas que no son “políticos profesionales” y la incursión de un nuevo partido de izquierda que pretende ser una verdadera oposición al régimen de privilegios.

Si bien no cambio la composición de la cámara de diputados (el PRI sigue teniendo mayoría, el PAN le secunda y el PRD conserva una buena parte) y vimos el crecimiento (con un 1%) del nefasto Partido Verde, otras cuestiones nos dan señas de reacción por parte del pueblo.

-Cuauhtémoc y Kumamoto

Estos dos personajes no tienen mucho en común, lo único es que ambos ganaron un puesto de elección popular sin tener experiencia política. Para efectos del análisis, pondré de lado las razones por las cuales Cuauhtémoc Blanco decidió lanzarse por la alcaldía de Cuernavaca y, por el momento, me enfocaré en porque la gente voto por él.

Además de ser una figura del fútbol mexicano, Cuauhtémoc Blanco es reconocido por su ignorancia y agresividad, es por eso que gente de otros estados del país me pregunta “¿qué pasa con la gente de Cuernavaca? ¿por qué arrasó el Cuau?”

Bueno, yo me hice la misma pregunta y decidí preguntarle a la gente que votó por él, escuchar lo que tenían que decir al respecto.

“Pues es que ya basta de lo mismo”, “Es mejor que llegue él a que lleguen otros rateros”, “Mejor uno que no sea político”.

Todo esto y más son reflejos de la poca confianza y el hartazgo de la gente hacia la “política tradicional”. El voltear a ver otras opciones y actuar (votar) para llevarlas a cargos públicos, demuestra se esta tomando conciencia de la importancia de sacar las viejas prácticas del sistema de gobierno, el hecho de que sea Cuauhtémoc Blanco la figura que representa este descontento también demuestra que el pueblo esta confundido y no sabe en quien confiar, solo sabe que esta cansado.

Pero viéndolo positivamente, el descontento se esta apenas haciendo manifiesto, la sociedad empieza a caminar y es valido que se cometan errores, “¡no cuando esta riesgo el futuro de todos!” dirían algunos, pero así son estos procesos.

Con Kumamoto pasa lo mismo en el sentido del hartazgo. Con un sector más politizado, una austera campaña que consistió en hablar con la gente y sin partido, este muchacho logro una curul en congreso estatal de Jalisco.

-El  Bronco

El Bronco si es un político profesional, se ha dedicado a hacer política y a hacer política desde el PRI. Es un priista que no obtuvo la candidatura por su partido, decidió hacer una alianza con el empresariado regiomontano y lanzarse como independiente. Ganó. ¿Por qué gano?

Siendo priista, con historia y carrera política, y sin representar un cambio real de sistema de gobierno, el Bronco triunfó sencillamente por haberse lanzado como candidato independiente (el dinero y la difusión hicieron su parte, por supuesto, pero), haberse lanzado como una opción distinta a los políticos tradiciones le funcionó, sobre todo entre los jóvenes. Diferentes personajes, misma razón, el hastió de la gente para con los partidos y sus integrantes tiene consecuencias.

-Morena

El partido liderado por Andrés Manuel López Obrador le entró por primera vez al juego electoral y no le fue mal. Cinco delegaciones del Distrito Federal, 18 curules en su Asamblea Legislativa, 37 en la Cámara de Diputados, cinco alcaldías en diferentes estados, varias diputaciones locales y regidurías, un total 3 millones 069 mil votos, el 8.37% de la votación nacional. En su primera contienda, morena logró posicionarse como la cuarta fuerza política en el país. Nada menor.

Si bien es cierto que su triunfo tuvo más peso en la capital que en otros lugares, el apoyo en el resto de la república lo deja bien parado con miras a las elecciones venideras.

Morena se ha esforzado por crear la imagen de alternativa a las viejas prácticas y, con traspiés menores, lo ha conseguido. El temor que se tiene de Andrés Manuel y su partido, expresados en los discursos de Peña, Mancera y otros, se debe a que es verdaderamente una opción distinta, a que busca una transformación de manera pacifica pero contundente, regenerando el sistema podrido, procurando el bienestar popular.

A pesar de las calumnias, la descalificación y las mentiras dichas sobre AMLO y morena, el partido avanza y cada vez genera más simpatizantes y posibles votantes. Todo gracias a la misma razón, el descontento y hartazgo.

Por todo esto, insisto en que hay esperanza de que el pueblo tome en sus manos el rumbo político del país. La lucha y exigencia son necesarias, pero también la educación e información, debemos ayudarnos a salir del ensimismamiento en que nos tienen hundidos. Lento pero seguro, los procesos históricos requieren su tiempo, pero no se detienen, es necesario que demos empujones para hacerlo avanzar más rápido, a veces el sistema mismo da empujones por si solo en dirección a su destrucción (Ayotzinapa).

Pero no es suficiente, los que estamos un poco más consientes que el resto tenemos la obligación moral de dar la lucha institucional, involucrarnos con la política de manera solidaría, anteponiendo el interés colectivo por sobre el personal, esa es la única forma en la que podremos hacer valer la ley, siendo responsables y poniendo el ejemplo, no hay de otra.

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