¿Vivimos en un universo hospitalario para nuestras aspiraciones?

Por Lee Smolin

Como seres humanos, todos aspiramos a crear un mundo mejor. Esto confiere sentido y dignidad a nuestras vidas. Para lograr esto necesitamos ser capaces de inventar ideas novedosas  y nuevas maneras de organizar nuestras vidas y de resolver los problemas que enfrentamos, y necesitamos  libertad para poder elegir de entre los posibles futuros que inventemos.  Ser creativos e inventivos, pero también decisivos y voluntariosos es esencial para el núcleo de nuestra concepción de qué es lo que significa ser humano.

átomosAun así, nuestra creencia en el valor de estas aspiraciones humanas ha sido constantemente desafiada por voces clamando que si la concepción científica [cientificista[1]] de la naturaleza es correcta, todos estos aspectos apreciados de nuestra humanidad deben de ser ilusiones. En esa concepción, todo lo que existe son “átomos moviéndose en el vacío”; partículas elementales con propiedades inmutables moviéndose en el espacio de acuerdo con leyes de la naturaleza atemporales. Todo lo demás es reductible a los movimientos de colecciones de partículas y por consiguiente no es parte de la descripción fundamental del mundo.

Las leyes de la  física son además deterministas, al menos si se ignoran las incertidumbres cuánticas. Esto quiere decir que el futuro se encuentra ya determinado, dado que es posible imaginar que hacemos una computación que reciba a manera de entrada las posiciones presentes y estados de movimiento de cerebro-computadoratodas las partículas en el universo y como salida su posición y estado en cualquier momento futuro. Esto abre aún más la brecha entre nuestra concepción de nosotros mismos y las alegadas consecuencias de asumir la visión científica [cientificista] del mundo. El determinismo de las leyes significa que el libre albedrio y la posibilidad de decidir son ilusiones. Más allá de eso, no hay nada en la visión de nuestras vidas como computaciones que corresponda con nuestra experiencia del mundo como algo que consiste en una serie de momentos presentes, sucediéndose uno tras otro. Ni existe nada relacionado con la experiencia de nuestras sensaciones tales como color y sonido.

Albert Einstein tuvo dos pensamientos acerca de esta eliminación del presente dentro de nuestra concepción del mundo. Él le escribió a la viuda de un amigo, “Ahora él ha partido de este extraño mundo un poco antes que yo. Eso no significa nada. Las personas como nosotros, que creemos en la física, sabemos que la distinción entre pasado, presente y futuro es solamente una ilusión tercamente persistente.”

Einstein-formal_portrait-35Pero le dijo al filósofo Rudolf Carnap que el “problema del Ahora le preocupaba seriamente. Él explicaba que la experiencia del Ahora significa algo especial para el hombre, algo esencialmente diferente del pasado y del futuro, pero que esta importante diferencia no ocurre y no puede ocurrir dentro de la física. El que esta experiencia no pueda ser captada por la ciencia le parecía a él materia de penosa pero inevitable resignación.”

Steve Weinberg reflexionó que, “Mientras más conocemos acerca del universo, más absurdo parece.”

De cualquier manera, el fatalismo científico [cientificista] no es inevitable, de hecho yo creo que está basado en una incorrecta interpretación de las razones del progreso en la ciencia.  Me gustaría reclamar que el método que conduce a la imagen de la naturaleza como algo que consiste en leyes inmutables actuando sobre partículas elementales con propiedades atemporales es aplicable solo a descripciones de pequeñas partes del universo. Es ilegitimo y falaz extender este método al universo como un todo. Por muchas razones, detalladas en mi libro Time Reborn, esa concepción de la naturaleza se rompe cuando la extiendes de descripciones de pequeñas partes del universo a éste como un todo. Los intentos de hacerlo conducen a falacias y a aseveraciones tontas que nos llevan más allá de lo que es comprobable mediante experimentes realizables.

formulaSi el universo es realmente equivalente a un programa de computadora, entonces cada propiedad del mundo natural debería de ser representado como una propiedad sobre la base de una fórmula matemática que el programa computa. Pero la naturaleza tiene una propiedad que ninguna fórmula matemática puede tener.  Aquí en los mundos reales siempre hay un momento presente, que es uno dentro de un flujo de momentos. Las fórmulas matemáticas se sitúan fuera del tiempo, una vez escritas, ellas son inmutables, por lo tanto no tienen momentos.

En adición, debo de argumentar que una teoría científica cosmológica debe de incluir al tiempo y su desarrollo a través de un flujo de momentos presentes como algo central. La distinción entre pasado, momento-presentepresente y futuro se convierte en la más profunda intuición que tenemos sobre como las leyes fundamentales están construidas. Más aun, todo, incluyendo las mismas leyes de la naturaleza, se tornan sujetas al cambio y la evolución en el tiempo real.

Una de las razones para aceptar esto es que la concepción de las leyes evolucionando en el tiempo es la única base firme para una explicación científica de cómo es que las mismas leyes son elegidas. De otra manera, si a las leyes se les sitúa fuera del tiempo son inexplicables. Hipótesis específicas en cuanto a cómo es que las leyes cambiaron en el tiempo implican predicciones para experimentos factibles –predicciones que en un cierto caso llamado selección natural cosmológica– se han levantado durante dos décadas de pruebas y experimentos que podrían haber ya falseado la hipótesis.

tiempo-canario-vinotintoPero si las leyes cambian en el tiempo, entonces el tiempo mismo debe de ser más fundamental que las leyes. Además, no hay ninguna razón por la que el proceso mediante el que las leyes cambian tenga que ser determinista, lo cual conduce a la comprensión de que el futuro no es completamente predecible y por lo tanto, al menos en un pequeño grado abierto. Pero un universo en el que el momento presente es real y el futuro irreal y abierto es uno hospitalario para nuestras aspiraciones de imaginar y crear un novedoso futuro para nuestros descendientes. No es necesaria la esperanza de que encajemos completamente dentro de la naturaleza llegando a la desalentadora conclusión de que no somos nada más que, o funcionalmente equivalentes a, computadoras. Nuestras experiencias más fundamentales de percibir colores, imaginar nuevas ideas y tomar decisiones pueden encajar en una concepción científica del mundo en la cual el tiempo es real y el futuro está abierto.

Por ello,  mi proyecto científico de introducir la noción de tiempo en la física al servicio de hacer explicables las leyes de la naturaleza es aliado de los proyectos de filósofos tales como Galen Strawson y Thomas Nagel en su reciente libro Mind and Cosmos –ambos argumentan que la experiencia consciente, más que ser excluida de la visión científica del mundo, debe de volverse parte central de cualquier ciencia que intente incorporar todo lo que sabemos acerca del mundo. Yo mismo me encuentro colaborando con el filósofo Roberto Mangabeira Unger en la construcción de una concepción científica del mundo que permita una esperanzadora visión del futuro humano. También me encuentro a  mí mismo aliado de digeratis como Jaron Lanier quien argumenta que nuestras mentes y nuestros cerebros son naturales, pero nada parecidos a una computadora.

lee-smolin 1Este movimiento requiere un nombre y yo quiero proponer uno: Naturalismo Temporal. Nuestro trabajo está basado en tomar la ciencia tan enserio que nos satisfacemos con las deficiencias y falacias de la reduccionista imagen de los átomos en el vacío, una imagen que funciona bien dentro de sus limitaciones, pero que ha conducido a fantasías metafísicas no científicas cuando se lleva demasiado lejos. Para hacerlo mejor, para realmente incorporar en la ciencia al universo como un todo, necesitamos convertir al tiempo y al momento presente en algo central para nuestra concepción científica de la naturaleza.

Traducción hecha por concienciadigitalmx.com del artículo original publicado en el HuffingtonPost 

http://www.huffingtonpost.com/lee-smolin/temporal-naturalism_b_3240634.html

[1] El cientificismo es la postura que afirma la aplicabilidad universal del método y el enfoque científico, y la idea de que la ciencia empírica constituye la cosmovisión más acreditada o la parte más valiosa del conocimiento humano, aun la exclusión de otros puntos de vista.1 Se ha definido como “la postura de que los métodos inductivos característicos de las ciencias naturales son la única fuente de conocimiento genuina y factual y que, en concreto, solo ellos pueden producir conocimiento auténtico sobre el hombre y la sociedad” (Wikipedia)

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