¿Por qué están prohibidas las drogas?

Terence McKenna
Terence McKenna

Las drogas psicodélicas no son ilegales debido a un gobierno amoroso que se preocupe  porque saltes de tu ventana. Son ilegales porque disuelven las estructuras de opinión y derrumban los modelos de comportamiento y de procesamiento de la información. Te abren a la posibilidad de que todo lo que sabías estaba mal.

Terence Mckenna

En nuestros tiempos un tema trascendental es el de las drogas razón por la cual no podemos obviarlo, hacer oídos sordos y como que no vemos significaría un grave error. Es importante advertir que la discusión y reflexión sobre este tema se encuentra en el ojo del huracán en esta época tan convulsionada, conceptos fundamentales del debate contemporáneo como el de autonomía, libertad, democracia, paz o conciencia, están íntimamente relacionados con la discusión sobre las drogas, ya que en realidad todos estos temas constituyen una misma trama, la de qué hacer con nosotros mismos como especie de cara al futuro.

Debemos pensar y repensar la condición humana en sus distintos aspectos para no equivocarnos trágicamente tomando decisiones contrarias a una evolución en la que todos salgamos beneficiados, de tal manera que es indispensable que nos detengamos en un paraje crucial de nuestro tiempo como es de las drogas y resaltemos algunos puntos que resultan imprescindibles.

Antes que nada quiero dejar en claro que este texto no pretende ser un análisis exhaustivo pero si cuando menos una reflexión introductoria sobre el tema de las drogas.

Comencemos haciéndonos algunas preguntas:

Drogas 2¿Qué sustancias son drogas y por qué se les clasifica así? ¿Por qué muchas de ellas son ilegales? ¿Qué implicaciones políticas, económicas y sociales tiene el que las drogas sean legales o ilegales y que se consuman o no? ¿Qué efectos físicos y psicológicos tiene su consumo en el individuo y en la sociedad? Las anteriores son sólo algunas cuestiones que debemos de hacernos para comenzar a valorar y dimensionar cual es la mejor forma de tratar el tema con el fin conducirnos sabiamente como sociedad y como especie.

Considero que se deben apuntalar cuando menos tres aspectos generales sobre este asunto:

Drogas 101.- Droga es una palabra muy amplia que puede significar casi cualquier cosa que consumamos en tanto que esta afecte química y biológicamente a nuestro organismo (especialmente al cerebro). Según la rae, droga en sus acepciones más generales refiera a:

1. f. Sustancia mineralvegetal o animalque se emplea en la medicinaen la industria o en las bellas artes.

2. f. Sustancia o preparado medicamentoso de efecto estimulantedeprimentenarcótico o alucinógeno.    (RAE, 2017)

De forma convencional, es decir, en el uso cotidiano del lenguaje castellano, droga se usa para designar especialmente a aquellas sustancias que al consumirlas generan un marcado cambio en la psique y en la conducta del individuo. Dentro del amplio espectro de sustancias que son englobadas bajo esta categoría hay que apuntar que existen grandes diferencias, por ejemplo, el alcohol en su efecto psico-físico es muy distinto a la marihuana, a su vez éstas son diferentes a la cocaína o a las anfetaminas, lo cual indica que aun bajo este uso el concepto droga sigue siendo muy amplio. Sin adentrarme más es necesario tomar en cuenta que esta palabra se aplica a una extensa gama de sustancias que pueden producir efectos psico-fisicos radicalmente distintos pero que al final todas comparten la cualidad de modificar temporalmente, no solo el cuerpo, sino también y especialmente la conciencia y la conducta.

(Tradicionalmente se piensa que la mente, el cuerpo y en algunos casos la conducta son cosas separadas, aisladas e independientes ya que existen diferentes palabras que aparentemente refieren a distintas “cosas”, no obstante, en la realidad nunca encontraremos a ninguna de ellas separada, todas son constitutivas del “organismo”. Nunca encontraremos una mente por ahí sin un cuerpo, por lo cual lo más que podemos afirmar es que son distintos aspectos de la misma “cosa”, lo que explica porque cuando se consume una droga siempre hay un cambio en cada uno los aspectos mencionados, en otras palabras,  son correlativos).

2.- La prohibición está fundamentada en dos aspectos, el político-económico y el psicosocial.

a) El discurso oficial en el mundo indica que ciertas drogas representan un riesgo para la salud física y mental de la población, por lo cual los “benévolos” gobiernos al mando de los aparatos de Estado buscando proteger a sus “conciudadanos” tratan hacerse cargo del “problema” mediante la Drogas 9prohibición y la criminalización. Así, todo aquel que consuma, produzca, venda o transporte drogas es considerado un criminal y si es detenido recibirá de castigo la cárcel o como mínimo una severa multa. La autoridad en la mayoría de los países parte de la anterior premisa, de manera que no distingue entre un simple consumidor y un vendedor o productor, lo cual es grave ya que los dos serán tratados de igual forma, es decir, como delincuentes, entre otras consecuencias. Esta política de prohibición esta justificada desde el discurso oficial, pero la cuestión es: ¿Realmente funciona esta manera de abordar el problema, o más bien esta política aunada a otros factores sociales e históricos es la que crea el problema? Estas medidas se toman aparentemente para evitar que la población “se pudra en las malas conductas producto de las drogas y adicciones”, pero no es esto anteponer los efectos a las causas, los síntomas a la etiología. A mi juicio la pregunta adecuada es: ¿Qué circunstancias son las que llevan a las personas a volverse adictas a algo o a tomar conductas autolacerantes? Tomemos en cuenta además que entre las consecuencias de la prohibición está la formaciones de carteles y con ello un consecuente aumento en la inseguridad y la violencia, sumado a que los países con altos indices de pobreza y desigualdad son campos fértiles para el contrabando y el reclutamiento de personas por el narcotráfico.

Esta situación conduce al siguiente punto que me parece la verdadera razón de las actuales políticas: las drogas en realidad son más rentables como negocio si se les mantiene bajo el estatus de ilegales, la ausencia de regulación alguna permite monopolizar el mercado y manejar altos precios en la mercancía, además de que las organizaciones que se establecen entorno a la actividad de la producción y tráfico de estas sustancias, junto con el allegado y lucrativo negocio de las armas, son un poderoso instrumento político-financiero que termina siendo encumbrado por los mismos gobiernos.

Históricamente todo tipo de sustancias han sido utilizadas por los seres humanos e incluso por otros animales, en la mayoría de los casos siempre nos hemos autorregulado y sólo bajo circunstancias de decadencia y crisis civilizatorias es que hemos sucumbido ante las adicciones. Paradójicamente un buen día se decidió desde las alturas del poder que debían de ilegalizarse toda una serie de sustancias y con ello hemos visto la aparición de problemas inexistentes anteriormente.  La prohibición masiva es algo muy reciente en la historia humana, menos de un siglo tiene en sus anales, incluso hasta principios del siglo XX la industria del cáñamo era muy importante para la producción de múltiples enseres y si bien es cierto que siempre ha habido prohibiciones y con ellas mercados negros, nunca hasta el siglo pasado es que se crearon mafias tan influyentes alrededor de estas mercancías. La explicación de semejante situación solo puede residir en que las mismas castas en el poder han impulsado estas políticas con el objetivo de enriquecerse más mediante el control del paradisíaco y harto lucrativo mercado del narcotráfico y sin lugar a dudas para ampliar su dominio sobre la sociedad mediante el uso de grupos paramilitares a los cuales llamamos narcotraficantes. Así, gracias al “narco”  los grupos en el poder encumbran y justifican matanzas, desaparición forzada de líderes opositores a los regímenes y  realizan todo tipo de actividades corruptas como el financiamiento de campañas políticas con dinero proveniente de las arcas de esta actividad delincuencial, por lo tanto resulta ingenuo pensar que las drogas están prohibidas gracias a las buenas intenciones de los gobiernos, más bien les es de utilidad para resguardar el orden corrupto y les representa un negocio harto lucrativo, ejemplos históricos de ello sobran, basta con remitirnos a la guerra del opio para ver como el  lucro mediante la promoción del consumo y la formación de mercados negros siempre ha estado ligados al imperialismo y al poder.

b) Ahora, cuando nos preguntamos respecto a por qué el alcohol y el tabaco son legales mientras que otras sustancias ilegales, es posible apreciar con claridad la influencia del segundo aspecto mencionado, el psicosocial. El efecto de las dos primeras sustancias no es peligroso para el orden social establecido, al contrario es  relativamente positivo en tanto que lo refuerza, a tal punto que beber y fumar tabaco es aceptado legalmente e incluso alentado socialmente. Se trata de sustancias que tienen efectos que favorecen las condiciones dadas de la sociedad y que en ningún momento llevan al consumidor a ponerlas en cuestión.

Sin embargo, los efectos de la marihuana o el LSD por citar dos casos opuestos, en poco sirven al orden social establecido (salvo para experimentos secretos con el fin de averiguar cómo ejercer control mental sobre las personas). Muy al contrario, le representan un verdadero peligro al statu quo ya que tienen la capacidad de producir en el usuario un efecto diferente al del otras sustancias, un efecto incluso opuesto al producido por las que si son legales. En pocas palabras, estas sustancias tienen el potencial de modificar la conciencia de tal forma que quien las usa podría ser empujado a cuestionar la validez de las normas establecidas, lo que generalmente tiene como consecuencia un hippiesrompimiento con el orden social imperante en la medida en la que se hace cada vez mas visible la irracionalidad del mismo. Se puede decir que este tipo de sustancias tienen la cualidad de que permiten expandir la conciencia, permiten ampliar el espectro de la percepción y la reflexión. Lo anterior no significa que cualquier consumidor automáticamente cambie y perciba las cosas de una forma más profunda, pero si que tienen el potencial de desencadenar una transformación en la medida en la que su efecto sea el de romper estructuras de pensamiento e incitar a la reflexión.

Por tal motivo es que ante tales sustancias y sus respectivos consumidores, los poderes fácticos resguardando el statu quo responden brutalmente con represión, censura y manipulación. Bien lo ejemplifica el hippismo, movimiento que por estar fuera de la corriente dominante, es decir, fuera de la ideología capitalista, consumista e individualista y muy ligado a estas sustancias modificadoras de la conciencia, fue rápidamente aplastado.

3.- Como se señalo en los párrafos anteriores, la consecuencia más palpable de la prohibición radica en la aparición de mercados negros muy fructíferos no únicamente para los capos, sino especialmente para los políticos y empresarios, éstos no sólo hinchan sus bolsillos con billetes sino que le sacan tajada políticamente, a la par de que el negocio de las armas y la guerra también se fortalecen. Está clarísimo que esta situación en nada beneficia a la sociedad y mucho menos a los pobres consumidores que son los más perjudicados. Bajo este escenario no solo se pone en riesgo la salud del consumidor en vista de la imposibilidad de conocer la calidad del producto que consume, sino que también se pone en peligro su libertad y su vida porque está cometiendo una actividad ilicita. Al final lo que se termina soterrando es la condición de posibilidad para que los individuos puedan desenvolverse con libertad, seguridad y autonomía.

Tomemos en cuenta ahora algunos de los aspectos que atañen a nuestro contexto concreto, es decir el contexto de la nación mexicana.

Drogas (1)
En México existen narcotraficantes, “naturalmente”, desde el momento mismo en que se establecieron las primeras leyes prohibicionistas en los años 20’s del siglo pasado. (El general Cárdenas en el año 1939 quiso impulsar una ley para la despenalización y regulación de la marihuana, pero fue rápidamente echada para atrás por los intereses de las clases conservadoras y por la presión de Estados Unidos.) Y digo naturalmente, porque la consecuencia inmediata de la prohibición es la formación de cárteles y un mercado negro, ya que, como se dijo, no hay mejor negocio que el contrabando, éste es siempre una actividad fecunda.

Las razones de que en México se establecieran políticas prohibicionistas fueron dos: esa era ya la “moda” en el mundo y particularmente que el vecino del norte ejerció presión al gobierno mexicano para que así sucediera. Consideremos que E.U.A. es el mayor consumidor de drogas del mundo, ellos se encuentran muy a gusto consumiéndolas sin tener que lidiar con la violencia producto narcotráfico en su territorio. Por esto es que en los países que están bajo su influencia y tutela es donde se produce y la mercancía de mejor calidad llega directamente al territorio gringo, de esta forma ellos consumen sin tener que ocuparse de todos los demás problemas que acarrea el narcotráfico, solo se ocupan de la cobrar la renta.

Como bien se sabe, el prohibicionismo plantea una política de “lucha frente a las drogas y organizaciones criminales”. Lo anterior supone que el gobierno encargado de ejercer la autoridad de las leyes a través de los aparatos del Estado,  debe emplearse para combatir a los carteles y el consumo de drogas. El hecho es que desde que existen estas políticas, hace más de 80 años, se ha realizado una inversión gigantesca y constante de recursos públicos y de fuerzas por parte de los aparatos del Estado, teóricamente para “detener” a los mercados negros y criminales surgidos con la prohibición. Empero, estas políticas se han cobrado innumerables vidas y  su amparo ha servido para que se hayan cometido y sigan cometiéndose toda clase de crímenes. Detrás del telón, los que ocupan cargos importantes en el Gobierno terminan involucrándose en el lucrativo negocio más que combatiéndolo. En el nivel más elevado, los gobernantes junto con empresarios en colusión con ciertos cárteles no solo se hinchan con enormes cantidades de dinero, sino que funcionan coordinados para mantener el orden social imperante en el cual los mismos que lucran con las drogas, lucran con la esclavitud de la mayoría.

gobierno y narcoEl modus operandi de los últimos tiempos es el siguiente: en los últimos 30 años, primero con Salinas y luego con Fox, Calderón y Peña Nieto, el Cartel de Sinaloa del Chapo Guzmán  y el cartel de Televisa son los que han tenido los mejores dividendos en detrimento de las otras organizaciones delictivas, y esto ha sido posible  gracias al apoyo recibido por todos estos presidentes. De esta manera, para ponerlo en términos sencillos, se deben favores y eso por no decir que se vuelven socios y aliados. Las organizaciones cobijadas por el poder político financian las campañas de políticos, incluyendo las presidenciales y operan en favor de los intereses de sus “amigos” en el gobierno y estos a su vez privilegian y protegen a tal o cual cartel por encima de los demás. Esto siempre ha funcionado de esta manera, sin embargo, el cartel más favorecido en recientes épocas ha sido el de Sinaloa. Vamos, la alianza llega a tal punto que el ejercito resguarda, riega, fertiliza y cuida los sembradíos de marihuana o amapola en diversas zonas del país y colabora también con trafico de tales sustancias, mientras que cada vez que resulta necesario el gobierno federal echa mano de este gran brazo politico para imponerse a cualquier costo.

Así es la manera en la que se han servido mutuamente estos poderes, sin embargo, desde Calderón las cosas fueron más allá. Las famosa guerra contra las drogas impulsada por el presidente que llegó Narcotráficomediante un fraude en el 2006, significó llevar un paso adelante la famosa lucha contra las drogas. Siguiendo las instrucciones del vecino del norte y de los organismos financieros que tienen atenazado al país, postulando como pretexto y justificación el aumento del consumo y producción de sustancias ilícitas y un incremento en la violencia y poder del narcotráfico, Calderón inventó la necesidad de hacer frente a este asunto mediante una “guerra”, lo que implicó el anticonstitucional mandato de sacar al Ejército a las calles.

El histórico combate contra las drogas subió de categoría y pasó a ser guerra, pero sobre todo sirvió de justificación para militarizar al país con el objetivo real, no de detener el narcotráfico, sino de inducir a la población a un estado de terror y represión siguiendo las prescripciones de “la doctrina del shock”. Bajo este pretexto el narco y “la guerra entablada” se instauraron como un instrumento, no nuevo pero si bajo un marco perfecto, para justificar, entre otras cosas, la desaparición y asesinato de líderes de oposición y movimientos contrarios a los intereses del poder. Además encareció a la droga debido al mayor riesgo que implicó a partir de entonces su producción, transportación y comercialización. Esta famosa doctrina del shock, tema recurrente en las publicaciones de este sitio web, consiste en infundir un shock a la población de un país, para propiciar la inmovilidad e inacción ante políticas lesivas y rapaces como consecuencia del estado de terror, de tal suerte que el objetivo real de la guerra iniciada por Calderón es contener y paralizar la protesta masiva de la población mientras unos cuantos se adueñan de los recursos del país. Esta claro entonces que en este caso el vehículo para lograr tales fines ha sido la farsa representada por la guerra contra las drogas.La doctrina del shock

Al final, todo este asunto del narcotráfico ha servido como pantalla para esconder los verdaderos objetivos de los peleles que gobiernan el país y sus amos, los supra poderes financieros. El narco es sólo un instrumento más de una corrompida maquinaria de poder, las intenciones reales detrás de este teatro tienen que ver con profundizar el control social y reprimir la protesta en contra de las políticas entreguistas y esclavizantes. Estas políticas se resumen a  terminar de privatizar los pocos bienes que aún le pertenecen a la nación en favor de intereses transnacionales e intereses particulares.

Siguiendo el análisis de la realidad del país, el aspecto del tema que es relativo a los efectos psicosociales de las drogas, sugiero que debe de abordarse e interpretarse como plantee párrafos atrás. Solo basta con reiterar el hecho de que en México al igual la mayor parte del mundo, la prohibición no es pareja, la regulación parece no usar un parámetro uniforme para juzgar a las sustancias sino que más bien hay un componente intencional específico, las sustancias que especialmente son de utilidad para el régimen imperante, verbigracia el alcohol o el tabaco, están permitidas. En este caso especifico, tiene más valor para el poder el aspecto psico-social que el aspecto lucrativo que de cualquier manera es muy rentable, lo que quiero decir es que el alcohol y el tabaco bien podrían ser ilegales y sumamente lucrativos bajo esta condición como lo ejemplica la prohibición de tales sustancias en Estados Unidos durante cierto pasaje del siglo pasado, sin embargo, en mi opinión el primer aspecto es el que prima. El alcohol, históricamente y en gran medida ha sido utilizado por diversas culturas y gobiernos como válvula de escape para la población ante una deprimente y difícil realidad. Su efecto sirve para relajar momentáneamente la presión social existente para así evitar, metafóricamente, que la olla express reviente. Además en una sociedad harto represiva como lo es la que impera en el mundo actual, son fundamentales este tipo de sustancias, gracias a que no sólo sirven de escape sino que tienen como consecuencia en la conducta humana la desinhibición, es decir, la laxación de la conciencia moral de los individuos.

Por el contrario, la marihuana, no solo es menos dañina físicamente que el alcohol, sino que utilizada moderadamente produce un estado de serenidad y templanza que se refleja en las estadísticas de riesgo y aun así está prohibida. Bajo los efectos de la marihuana prácticamente la violencia se reduce a cero y los riegos de cometer actos dañinos contra uno mismo y/o terceros se reduce exponencialmente, en cambio el alcohol tiene como característica el aumento del riesgo desde automovilístico hasta el incremento en las conductas violentas y los suicidios.

Drogas 5Ya para concluir, el hecho de que el ciudadano se vea limitado en la posibilidad de elegir su forma de vida y las sustancias que consume significa, en términos legales y factuales, que los individuos no gozamos de una verdadera libertad ni autonomía. Sencillamente, en una verdadera sociedad libre y democrática, con un gobierno justo, las leyes deben de favorecer la autodeterminación de los individuos, cada quien debe de ser libre para elegir sobre su propio cuerpo y su vida mientras no dañe a terceros, aunque claro, para que esto suceda se necesita estar informado y educado sobre el tema. Por otro lado, es grave que a un consumidor se le proscriba como criminal, cuando en todo caso debería de tratarse únicamente de un problema de salud pública. Un consumidor no es un criminal, tendría que catalogársele en un caso de adicción como enfermo, pero nunca como malhechor. Si lo que se busca es verdaderamente mejorar la calidad de la vida y eliminar la máxima cantidad de riesgos, primero tendría que empezarse por entender que es lo que lleva al humano a conductas destructivas.

Como podemos notar hay muchas incongruencias en la forma en la que la mayoría de los gobiernos abordan el tema crucial de las drogas. Sin embargo esto podría ser muy diferente si se toman otras medidas, ejemplos vanguardistas de ello son países como Holanda, Uruguay y Portugal entre algunos más, donde se actuado de forma inversa y lo que se ha privilegiado por sobre la prohibición es la información.

Drogas 7Un poco de reflexión es suficiente para notar la irracionalidad que implican las políticas prohibicionistas si el objetivo es proteger la integridad de los individuos y propiciar el desarrollo de la libertad y autodeterminación de estos y de las sociedades. Si queremos responder entonces ¿Por qué están prohibidas las drogas? yo diría que lo están porque eso le conviene a los que tienen el poder de decidir por sobre todos los demás y no porque eso realmente sea la mejor o la más conveniente manera de responder ante tal afrenta en beneficio de la humanidad.

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