Las redes de la desinformación

Solemos pensar en las maravillas de la Internet, en sus inconmensurables beneficios pero también debemos de echar una mirada a sus productos nocivos. Probablemente el más pernicioso de todos sea la enorme y sumamente efectiva capacidad para desinformarnos, pero vayamos con calma, de qué va todo esto.

dinero-09Esta época se encuentra marcada o digamos, es simbolizada a la perfección, por el dinero, este es ubicuo así como también lo es la información. Pero ¿qué pasa cuando mezclas dinero e información? pues el resultado es pura desinformación. Seamos claros, ¿cuántas cosas, incluidos cuántos discursos no están gobernados por el dinero? Si el dinero es poder, el poder busca legitimarse, sostenerse y siempre lo hace gobernando las conciencias y las creencias de las personas. En este sentido podemos apuntar a muchos ejemplos, desde la información (o desinformación) vertida por los medios tradicionales, que legitiman tal o cual causa política o económica, dígase propaganda, hasta la sucia publicidad que busca convencerte de que necesitas cierto producto o mercancía para satisfacer determinada carencia y “ser feliz”. Todos estos mecanismos, que por supuesto no son nuevos, se dedican a manipular la información, juegan con ella, la tergiversan, la ocultan o la campechanean, teniendo como objetivo final hacerte creer en algo para controlar tu conducta.

Veamos algunos ejemplos (aunque resulten prosaicos):desinformacion 2

  1. Propaganda occidental vs propaganda oriental; EUA vs Rusia, China y regímenes socialistas; CNN vs RT: Los primeros dicen que los segundos crean cortinas de humo y que sólo crean propaganda y nos invitan a desconfiar de ellos. Los segundos replican con exactamente lo mismo, apelando a que los primeros sólo pretenden desprestigiarlos porque en realidad son veraces y por el contrario el bloque opuesto es el que fabrica la propaganda y maquilla la verdad. Caso 1) Rusia, Putin y sus aliados son comunistas, por lo tanto son malignos y megalómanos. Caso 2) EUA y el poder financiero occidental son malignos y pretender dominar (o seguir dominando) al mundo. (El punto no es asegurar que las dos informaciones son falsas, alguna puede ser verdadera, el punto más bien es que se contradicen).
  2. Carmen Aristegui revela una investigación donde se prueba que Peña Nieto se ha enriquecido a costillas del pueblo y al margen de la ley (Casa Blanca). Televisa, otros medios y el gobierno en turno atacan a Carmen Aristegui acusándola de que miente buscando desprestigiar y difamar su imagen, haciendo aseveraciones tales como que es empleada de López Obrador. (De nuevo, el punto no es si las dos son falsas o una no lo es, sino que una responde a la otra contradiciéndola, hay información y contrainformación, lo cual asegura una dificultad para el individuo espectador)
  3. Mercancías o productos consumibles. El esquema típico de la publicidad: una marca o un producto apela a ser mejor que el de la competencia. Por ejemplo citando las virtudes propias y las carencias de la competencia. El desprestigio del rival es la táctica que prima. Uno dice que el otro no sirve y viceversa. Tal o cual crema para la piel dice que la otra es dañina o inefectiva. Tal o cual refresco dice que la competencia tiene mas azúcar. Tal o cual producto de limpieza asegura que es mejor que la competencia. Incluso es común que se contraten a personas o hasta supuestos profesionales para avalar cierto producto, ejemplos: medicinas, tratamientos quirúrgicos o infomerciales de cualquier índole. (Una vez más, el detalle es que una información apunta a que la otra información es falsa y viceversa)

Estos son solo algunos ejemplos muy generales y tal vez muy masticados, pero cumplen su cometido que es identificar ciertos mecanismos. Esencialmente estos consisten en que buscan establecer asociaciones positivas y negativas con ciertos conceptos o palabras, y buscan difamar o insuflar a ciertos individuos concretos o abstractos o características a la par que se contradicen unas informaciones con otras. A esta condición de contrariedad la podemos caracterizar como el núcleo de los sistemas de desinformación.

Al contrario de lo anterior, la ciencia digna de ser llamada como tal (así como el periodismo honesto), tiene la condición de ser o cuando menos buscar ser neutral, es decir, busca informar sobre los hechos, promulga la veracidad. Así, por ejemplo, de una persona de la cual sabemos que tiene como precepto la honestidad y lo ha demostrado en la practica, la cual por cierto no busca como fin último tener plata y poder, es alguien a quien seguramente le tendremos confianza y creeremos en sus afirmaciones. Pero un caso más complejo es cuando se afirman cosas que de las cuales su comprobación no esta a nuestro alcance, verbigracia, cuando se acusa a altos funcionarios de cometer crímenes  al amparo del poder o cuando mencionan las virtudes curativas de un producto, en ese caso no será suficiente con la honestidad de quien lo presente o recomiende, sino que requiere de investigaciones o estudios científicos que avalen las afirmaciones vertidas. Sin embargo el problema surge cuando entendemos que la mayoría de las veces la investigación y la ciencia no esta desligada del dinero y del poder, sino que es gobernada por estos.

VEF_409100_si_lo_dicen_los_medios_de_desinformacion_sera_verdad_por_obreroliberalEl clásico caso que sirve para ejemplificar esto es el de las farmacéuticas que avalan o rechazan tal o cual tratamiento, método o medicina según sus intereses. Apelan a la ciencia y a los prestigiosos estudios realizados por ellas mismas o por universidades importantes y comunidades académicas. Pero se sabe que compran a los profesionales y que callan a los detractores con base en cañonazos de dinero, premios o amenazas. (La contraparte son los yoguis de la medicina alternativa que promueven productos con capacidades semimagicas y se legitiman no solo apelando a que han curado a muchas personas, sino a que las farmacéuticas buscan ocultar tal descubrimiento porque va contra sus intereses).  Tenemos también, empresas industriales que dañan al medio ambiente y pagan para que se diga que no es así, o Thomas A. Edison diciendo que la corriente alterna descubierta por Nicola Tesla es un peligro y tratando de demostrarlo matando a un elefante con electricidad.

Pero yendo más allá de lo tradicional, tomemos a las redes sociales y a la Internet. Estas nuevas tecnologías y fuentes de interacción e información tienen una característica particular, que paradójicamente al mismo tiempo de ser su mayor virtud es su mayor defecto. En ellas prolifera la información, proliferan las palabras, las afirmaciones, los remedios, las buenas conductas, las falacias, las recetas, los ejemplos, son un oceano alebrestado, uno con tempestad constante. Sumemos ahora el factor dinero, el factor de los intereses creados que pretenden disponer de nuestra credulidad o incredulidad ¿Cuál es el resultado? pura contradicción, pura desinformación.

Si de por sí siempre ha resultado en una tarea harto complicada y difícil poder asentar nuestras creencias en bases confiables y experimentalmente verificables (o refutables), ahora es mucho, pero mucho más difícil. La multiplicidad de discursos, de afirmaciones y de informaciones solo ha traido consigo una creciente incapacidad para creer, lo que podría decirse que ha propiciado un creciente agnosticismo de la cotidianidad, es decir, la creencia en la incapacidad de tener bases firmes para nuestras creencias comunes, la creencia en la imposibilidad de la creencia.

La información prolifera y con ella nuestra confusión, sale por aquí una nota que afirma que se encontró la cura contra el cáncer, por allá una nota desmintiendo a la anterior, luego por la derecha otra que afirma que se quiere esconder tal avance y otra que promulga que un grupo de psedocientíficos quieren hacerse ricos engañando incautos. Por aquí aparece otra que sostiene que beber leche es terrible para la salud argumentando que ningún mamífero bebe leche después de cierta edad o que no beben leche de otros reptilmamíferos. Luego aparece otra nota que promueve los beneficios de la leche de vaca para los huesos y las enfermedades que atacan al sistema inmunológico. Después brinca otra que señala que solo es mala la leche comercial porque ha sido reciclada decenas de veces y contiene innumerables químicos, y por si fuera poco prorrumpe otra más que afirma que el problema es la pasteurización que le resta todo posible beneficio a beber leche. Luego tenemos que comer carne es malo, pero no comer carne también es malo, jugar videojuegos es bueno, pero no hacerlo es mejor, tener sexo oral es liberador y benéfico, pero también te produce cáncer en la garganta, el cambio climático es producto del desvarío del sistema industrial y la contaminación, pero el cambio climático es un proceso natural y cíclico. Beber café es nefasto, y beber café descafeinado no lo es, el feminismo es revolucionario, el feminismo es machismo, Vladimir Putin es el nuevo mesías, al mismo tiempo que es el nuevo Hitler, o peor aun, la élite mundial es un grupo de extraterrestres reptilianos que gobiernan el destino de la raza humana híbrida desde inmemoriales tiempos; todo depende de que información tengamos en cuenta.

Todos los anteriores son ejemplos de que la información o las informaciones en la mayoría de los casos están sujetas a intereses y por lo tanto carecen de neutralidad y veracidad, y de cómo la manera en la que funcionan estos sistemas es contradiciendose, esto crea un caos o lo que podemos llamar “redes de desinformación”. Dado que un individuo común y corriente no ostenta los medios necesarios para evaluar la información que se le vierte, establecer una creencia resulta cuasi en un acto de fe. Encontrar luz y guía acaba por convertirse en un juego de azar, en tirar la moneda al aire.

Así, como vemos, es un verdadero dolor de cabeza establecer una creencia, cómo podemos saber que creer y que no creer considerando que toda información sea del tópico que sea siempre encuentra su contraparte, es decir, otra información que constituye su negación. Si alguien quiere saber si la plata coloidal es un antibiótico real puede encontrar toda clase de artículos que lo avalen y a su vez puede encontrar toda clase de artículos que lo refuten. La mayoría de la veces lo que se escribe y se lee ni siquiera va acompañado de referencias bibliográficas, estudios o investigaciones reales, lo cual constituye la muestra de que la información de corte serio es muy escasa, sin embargo, ni siquiera que un texto cuente con tales formalidades asegura la fiabilidad de la información porque como vimos, el dinero puede corromper hasta a las comunidades científicas.

La realidad que se construye a partir de esta situación de saturación de información y por lo tanto de desinformación es una realidad similar a la de la esquizofrenia, “Después de todo, incluso aquellos que crean los Sistemas de Desinformación son tragados por los Sistemas de Desinformación concebidos por sus rivales. Como dijo una vez Henry Kissinger, “aquella persona que no esté paranoica en Washington, debe estar loca”. […] Al tratar con […] los Sistemas de Desinformación […] al final uno siente como haber llegado a un sinsentido total, a un defecto básico en la mente humana (¿o en el Universo?) o a alguna fuga mental similar a la esquizofrenia o al solipsismo. “(RAW -Psicología Cuántica) maxresdefault (1)

Esta situación de sin sentido en la que uno se encuentra atrapado al profundizar en la Internet y en la expansiva información podría acabarse, pero esto no sucederá mientras la lucha por el poder y el dinero no cese, ya que ahí es donde tiene su origen y su alimento esta nociva condición.

 

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