Ori and the Blind Forest, un monumento a la perfección

ori_de.0.0¿Cuántas veces podemos afirmar sin recelo que estamos ante una verdadera y magnífica obra de arte? Seguramente pocas y más cuando hablamos de una industria de entretenimiento, en este caso la de los juegos de video. No está por demás decir que a las industrias sean del tipo que sean les interesan las ganancias, y generalmente el arte y las ganancias son antónimos. Cuando hablamos de productos masificados, es decir, producidos en masa, los cuales tienen como objetivo primordial vender, esto es, llenar el cochinito o los bolsillos de los productores, es sumamente inusual que el producto destile belleza.

Mercancía y arte no pueden ser hermanados. El arte aunque pueda ser objeto de comercio en determinadas situaciones, no está creado con tal fin, no es su razón de ser, de existir. La naturaleza del arte es noble y se define por ser expresiva, emana vida y creatividad, condensa espíritu, y sobre todo busca entablar comunicación mediante el sutil canal de lo estético. Muy por el contrario, la mercancía es una entidad que existe para generar ganancias,  su naturaleza y finalidad es la de ser objeto de comercio y nada más. Así tenemos que la música que sólo pretende vender, o las pinturas, películas o cualquier clase de producto que sea concebido únicamente para realizar tal objetivo, aunque pueda ser técnicamente refinado o incluso relativamente agradable, no puede ser catalogado como arte porque es un producto vacío.

El arte busca comunicar, busca impactar, busca revelar y revolucionar, subvertir y transgredir, fundamentalmente pretende expresar y rebozar tintineante de significado. La mercancía nunca tiene tales atributos y por lo tanto es un caso excepcional cuando un producto, que en principio parece ser mercancía, resulta ser sublimemente sensible y este es el caso de Ori and the Blind Forest.545454

La industria de los videojuegos, como todas las industrias culturales y de entretenimiento, está plagada de chatarra, de consumibles de pacotilla que sólo apelan a la inmediatez, juegos que después de jugarlos una vez puedes tirarlos a la basura. Muy de vez en cuando aparecen los que podríamos denominar como “joyas”. Como bien sabemos la peculiaridad de una joya es la de ser escasa y particularmente preciosa, y esto precisamente es lo que sucede con este monumento a la perfección estética del cual hablo. El valor de una joya reside en su rareza, su naturaleza poco común y Ori and the Blind Forest es una manzana de oro en una canasta con manzanas podridas.

Hay muchos ejemplos honrosos de grandes videojuegos que pueden ser considerados como tales gracias a que son muy divertidos o que tienen una historia muy llamativa o una banda sonora excelente con personajes carismáticos, sin embargo, insisto, contados con las manos son aquellos que se pueden elevar al rango de ser sublimes artísticamente, ademas de divertidos.

En este videojuego los creadores antes que pensar en vender y hacer mucho dinero con su obra pensaron en sí mismos, pensaron en crear una obra que ellos mismos disfrutaran y los maravillara. Se propusieron confeccionar con detenimiento algo que dejara satisfecho a su espíritu amen de una huella en todo aquel que tuviera en sus manos la asombrosa creación y terminaron por realizar una encantadora obra que refleja empeño y mucho amor, amor como si se tratase de un crío. Ese crio que provino del cariño y el cuidado de Moon Studios es un dignísimo representante de lo que puede ser el arte en los videojuegos.

2562384-ori-screenshot17No por nada Ori and the Blind Forest es considerado por muchos el mejor juego del 2015 y el mejor juego de plataformas jamás creado. No es que sea precisamente innovador en la forma en la que se juega, sino que es tenido en tan alta estima por la combinación de todas sus virtudes, desde el apartado visual y sonoro hasta su exquisita y muy pulida jugabilidad, la cual me abstengo de no catalogar como un símbolo de la perfección.

Desde el comienzo del juego es como si se estuviese mirando a una pintura, un cuadro, una magna obra rebosante de vitalidad. No obstante, conforme empezamos a adentrarnos en ese mítico mundo, la historia comienza a tocar nuestras fibras más sensibles y la banda sonora se revela como una altísima compañera. Ori, una pequeña criatura, encarnación de la ternura, nos arrastra a una galaxia de sensaciones que solo pueden asimilarse al deleite más prístino y puro, únicamente acaecido a los espíritus despiertos.

Dejando de lado tanta adulación poética hay que afirmar con todas sus letras que este videojuego es una filigrana; con una historia conmovedora, lleno de colores, diseños increíbles y escenarios mágicos, música de calado fino y jugabilidad exquisita y extraordinariamente divertida, no puede ser tomado a la ligera. Pocas veces se puede hablar de que una obra de esta índole (es decir, un videojuego) respire arte y expire belleza, así que no puedo dejar de recomendarlo, es un “must play” definitivo.

Ori_Gamescom_Ginso_Heart_DeadSu existencia por ahora está limitada a la consola de Microsoft, la Xbox One y por supuesto también lo podemos encontrar para PC en Steam.

Si alguna vez has buscado una experiencia estética digna en el mundo de los videojuegos, esta es tu oportunidad para tenerla. Si eres fanático de los juegos de plataformas este es tu juego y si sabes apreciar la calidad de una obra seas quien seas y te gusten los videojuegos o no, échale un vistazo a este pedazo de virguería.

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